Aprender a aprender: el desarrollo de la expresión escrita en nuestros hijos

Sin comentarios enero 13, 2017

En el post anterior hablábamos de “aprender a aprender”, para referirnos a conseguir que el niño/a sea capaz de interiorizar no sólo los conceptos que da en el cole sino el propio proceso que sigue para aprender, de forma que se desarrolle y evolucione positivamente en las diferentes áreas. Con este objetivo dedicábamos un espacio a reflexionar sobre cómo ayudar a nuestros hijos/as y a nuestros alumnos/as a aprender a aprender en las distintas materias.

Esta vez, hablaremos de la escritura, esa tarea que resulta tan costosa para los más pequeños. ¿Por qué? Cuando los niños y las niñas se inician en el mundo de la escritura, les resulta divertido y motivador, ya que aprenden a escribir su nombre, las vocales y consonantes y observan cómo su letra mejora día a día. Sin embargo, conforme se hacen mayores, las exigencias de redacción aumentan. Empieza a ser necesario que formen oraciones, escriban con coherencia, sin faltas de ortografía y siguiendo una estructura con sentido. Esto que parece que sale sólo cuando eres adulto, requiere de un importante trabajo personal. El niño/a tiene que haber adquirido habilidades grafo-motrices y viso-espaciales que le permitan manejarse con el lápiz en el papel, tiene que emplear la sintaxis con cierta desenvoltura, saber organizar y generar nuevas ideas e integrar adecuadamente la gramática y la ortografía.

No obstante, escribir es tan difícil como importante en la vida de una persona. Sin la escritura no podríamos comunicarnos. Orienta nuestro pensamiento, nos ayuda a expresar emociones y a construir nuevas ideas. Además, la actividad de escribir implica transformar lo que se sabe en un propósito, por lo que contribuye a la comprensión de aquellos conceptos que se tratan de expresar, y no se deja de usar en ningún momento de la vida.

Si hacemos de la tarea de escribir algo aburrido y sin sentido, los niños/as lo evitarán y su aprendizaje puede llegar a frenarse. Para que esta competencia se adquiera, debemos tener presentes tres claves: PACIENCIA, TIEMPO Y ESFUERZO DE TODOS. Muchas veces dejamos al profesor/a de lengua la responsabilidad de enseñar a redactar, sin embargo en el resto de asignaturas y también en casa podemos trabajar en ello. ¿Cómo? Aquí van 7 claves que pueden servirte de ayuda si quieres trabajar la expresión escrita con tu hijo/a o alumno/a:

Desarrollo de la expresión escrita en nuestros hijos
  1. Escribo de lo que me gusta: los niños/as suelen escribir sobre el tema que se les da en el libro de texto o en el examen. Esto contribuye a que la tarea de escribir les resulte una obligación aburrida. Prueba a dejarle que elija él el tema del que va a redactar. Si escribe sobre sus intereses, se encontrará más motivado para planificar, buscar información redactar y revisar.
  2. Pienso antes de escribir: lo primero que debe hacer un niño/a para poder redactar un texto es pensar sobre qué lo va a hacer, qué ideas quiere plasmar y cómo las va a ordenar. Por ello, es importante que les ayudemos a darse cuenta de que deben tener la información organizada. Pedirles que hagan una lluvia de ideas o ayudarles en la búsqueda de la información que les falta va a contribuir a generar estrategias de planificación que el niño/a usará cada vez que vaya a escribir.
  3. Escribo con cohesión y coherencia: una vez hemos pensado qué ideas vamos a transmitir, el siguiente paso es ir organizándolas con el niño/a en distintos párrafos, y ayudarle a tener clara la idea principal para que no se pierda en ideas secundarias. ¡Cuidado al escribir! Un error muy común es ir cambiando de forma verbal conforme el texto avanza.
  4. Reviso mi texto: la revisión es una parte fundamental en el proceso de escritura. Dedicar un tiempo con el niño/a a que lea su texto en voz alta o leerlo con él va a contribuir a que se de cuenta de si le faltan signos de puntuación, si ha pasado de una idea a otra o si hay algo que no se entiende. Además, podemos ir haciendo preguntas para orientar al niño/a en su propia autoevaluación. Por ejemplo: ¿He reflejado mi propósito al escribir el texto? ¿He seguido la estructura que marca el tipo de texto que quiero hacer? ¿He dividido en párrafos? ¿He utilizado el mismo tiempo verbal?¿He cometido errores ortográficos? ¿He hecho frases demasiado largas?
  5. Escribo con un sentido: para que el niño/a vea que escribir va más allá de las tareas del colegio, podemos hacer que la tarea de escribir tenga un sentido para él. ¿Cómo? Si estamos en el colegio, una opción es hacer entre todos los alumnos/as una revista o un periódico, donde cada uno escriba sobre una temática. Si estamos en casa, podemos crear un álbum donde escribamos sobre los viajes o las experiencias que vivimos, un diario personal o un libro de cuentos.
  6. A escribir se aprende escribiendo: por ello, es importante dar al niño/a distintas oportunidades de expresión escrita en su vida cotidiana: que haga la lista de la compra, que escriba una carta de felicitación a algún amigo/a o familiar o que haga dictados o cuentos de sus películas favoritas.
  7. No me corrijas todo el tiempo: cuando los niños/as están empezando a escribir, es normal que comentan faltas de ortografía, empeoren la letra conforme están escribiendo o no sigan cierto orden. Cuando esto pase, es mejor comentárselo al niño/a una vez haya acabado. De lo contrario, podemos generar en él cierta frustración y perderá el ánimo por escribir.

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Esther Jiménez Gonzalo

Psicóloga


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